Una antigua


A lo lejos veo tu rosto

Los recuerdos de un siniestro fantasma parecen carecer de forma e importancia
el peso se hace innecesario según sea la carga
las sábanas manchadas recuerdan el atardecer en tu casa
esa que nunca fue nuestra, en la que me alojabas.
Aguardaba la puesta de sol, con un clavel en mano
y poemas de cajón empolvados
todo lo mio quiere lo tuyo.
Desde mi sangre
hasta el calor
de mi cuerpo.
Y los soles pasaban,
y al quinto sol partí,
al veinteavo me fui a comprar una pintura
y vender mis cajas de papel
a construir un refugio en la acera de tu barco
encunada en el mar de promesas falsas.
Un océano de mentiras
a resguardar mis miedos debajo
de falsas poesías
y cegar mis ganas
hasta olvidar que veía.
Volar se volvió un recuerdo , luego
perdí la memoria
Porque 
Con sangre en mis muñecas camino lo más lejos que pueda hasta
que un profeta me bautice,
y  me diga qué te hice
Desperté con la sangre en mi cuerpo
me bauticé con la sangre de tu cuerpo 
y aún así,
ya no estás.
Antes mis oraciones siempre fueron escuchadas
[Ahora las voces son silenciadas y la soledad es mas tangible tanto
Que es normalizada]
Despierto en los brazos de alguien nuevo
y paso a cambiar de nombre  a la soledad,
con la esperanza de que entre tantos se pierda
se desvanezca, se mimetice
Y no la note
Solo este ahí
Y no la escuche cantar
Solo este
Ahí
Y no respire
Y no respire
Ser la nada
Nada
Flota en un mar de sangre ajena
flota en los recuerdos de ella

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